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LAS IGLESIAS DE

ESTRAMUROS


"El esplendor y el lujo desplegados en los retablos y pinturas de esta iglesia de pueblo pobre sólo pueden ser explicados por la magnificencia de Manuel de Mollinedo".
(Harold Wethey, historiador del arte, 1949).

El Cusco fue una de las regiones del Virreinato con mayor población indígena. Se vio afectada por las enfermedades europeas que acompañaron a los conquistadores y por la disposición que obligaba a los indios a trabajar en condiciones inhumanas en la mina de Potosí.

Las "Parroquias de Indios" fueron creadas por la Corona con el fin de reorganizar a los grupos nativos bajo un nuevo esquema que les permitiera evangelizarlos, "civilizarlos", y cobrar el tributo de una manera más eficiente. De ahí la gran cantidad de estas impresionantes "parroquias de indios" que hay en el Cusco, y que han sobrevivido hasta nuestros días como testimonio de su riqueza y el sorprendente talento de sus artífices.

Lamentablemente, la visita a estas iglesias no está comprendida en el circuito turístico tradicional. Esto dificulta el recorrido, pues las visitas se restringen por lo general al horario de misas. A pesar de este inconveniente, el paseo es absolutamente recomendable para aquellos que se interesen en el arte colonial.
 
 
Introducción Cusco Cultural
Introducción Iglesias

   * La Catedral
   * La Compañía de
     Jesús

   * Iglesia y
     Convento de la
     Merced

   * Convento de
     Santo Domingo

   * Templo de San
     Blas

   * Iglesia y
     Monasterio de
     Santa Catalina

   * Iglesia y
     Monasterio de
     Santa Teresa

   * Iglesia y
     Monasterio de
     Santa Clara

   * Iglesia y
     Convento de
     San Francisco

   * El Seminario de
     San Antonio
     Abad

   * Parroquia de
     Indios
Galerías de Arte
Centros Culturales
Bibliotecas - Líbros
El trayecto puede hacerse a pie, completa o parcialmente. Se inicia a la altura del arco de Santa Clara, que marcaba el fin de la ciudad y el comienzo de los barrios de indios. Caminar hasta aquí, desde la Plaza de Armas, demora entre siete y diez minutos. Es necesario tomar la calle Mantas y seguir por Márquez.


ANTECEDENTES
Uno de los personajes decisivos en la consolidación del Cusco como centro artístico americano fue el obispo Manuel de Mollinedo y Angulo. Tanto, que se podría decir que recorrer las "parroquias de indios" es dar un paseo en el tiempo por las obras del clérigo. Es como si llevaran su rúbrica, pues en la mayoría de los altares de las iglesias aparecen su retrato o sus escudos familiares.

Mollinedo llegó de España en 1673, cuando la ciudad se hallaba aún en reconstrucción, tras el terremoto de 1650 que la había dejado prácticamente en ruinas. El obispo se había desempeñado como párroco en Madrid y guardaba una especial devoción por la Virgen de Almudena, advocación titular de esa ciudad, cuyo culto trasladó al Cusco.

Mollinedo trajo consigo una importante colección de arte que sirvió para inspirar a la generación de artistas que se formó bajo su auspicio. Fue un auténtico mecenas para el Cuzco; esa riqueza artística, que sorprende a cuanto viajero pisa estas tierras, se debe en buena medida a su acción.

En total, se le atribuye la construcción de cincuenta iglesias durante veinte años. 36 de adobe y 14 de ladrillo, además de 14 púlpitos, 20 frontales de plata, 21 lámparas y numerosos objetos para el culto, entre los que se cuenta la custodia de la catedral.

Puesto que era un hombre muy rico financió una buena parte de estas obras. Otras fueron financiadas por los feligreses, pero siempre bajo su impulso. Según los entendidos, entre sus grandes creaciones se cuentan la capilla de San Antonio Abad, San Blas, Belén y la iglesia de Mamara, en Apurímac.

Mollinedo imprimió un notable empeño en las iglesias de pueblos menores. Con él, llegó su sobrino Andrés, quien se desempeñó como párroco en el hospital de indios, y se convirtió en una pieza clave en las tareas artísticas del obispo.

La mayoría de los artistas que trabajaron para él fueron indios o mestizos. Sobresalió entre ellos el maestro Juan Tomás Tuiru Túpac, noble indígena que habitaba en San Sebastián. Se le atribuye la talla del fantástico púlpito que distingue a la iglesia de San Pedro. Su fama trascendió ultramar y mereció el reconocimiento del rey de España y, por ello, se le encargó también la edificación de la iglesia de La Almudena.


EL RECORRIDO

La Iglesia de San Pedro
Siguiendo por la calle Santa Clara, e internándose luego por San Pedro, se llega a la iglesia del mismo nombre. Originalmente, se le conocía como Nuestra Señora de los Remedios, pues su fundador, el virrey Francisco de Toledo, dedicó la iglesia a esta advocación en 1572.

Según los investigadores, la edificación obedeció al consejo del capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, padre del cronista. En tiempos coloniales, el lugar era más conocido como hospital de indios, pues aquí se encontraba el Hospital de San Pedro, que luego se transformó en posta médica. La tradición ha permanecido, y hoy, a pocos metros de la iglesia, se encuentra el Centro de Salud San Pedro.

El devastador terremoto de 1650 destruyó el primer edificio. Siete años después se reconstruyó, aunque de manera muy modesta. Mas la construcción del templo que llega hasta nuestros días se realizó en el periodo de 1688 a 1699, con el patrocinio del obispo Mollinedo, quien había emprendido ya una cruzada por el arte.

El arquitecto fue Juan Tomás Tuiru Túpac Inca y la administración de la obra recayó en Andrés de Mollinedo, sobrino del obispo y párroco del hospital de naturales. El financiamiento estuvo a cargo del obispado, el clero y el cabildo.

En reconocimiento a la labor de los Mollinedo se estableció que sobre las fachadas de las primeras capillas (entrando a la derecha y a la izquierda) se colocaran los escudos de armas del obispo y su sobrino.

Los estudiosos sostienen que en San Pedro se dio una curiosa simbiosis entre los dos grandes patrones arquitectónicos del Cusco: la Catedral y la Compañía. La fachada siguió el modelo de portada-retablo que se impuso con la Catedral, pero con un resultado mucho más sobrio. De ello dan cuenta el campanario dórico y las torres sin mayores adornos. La cúpula en forma de tambor se inspiraría más bien en La Compañía.

En cuanto a la estructura, San Pedro es la única iglesia cusqueña que siguió el nuevo modelo introducido por La Compañía: planta de cruz latina con una gran bóveda sobre el crucero, aunque el tratamiento de sus paredes retoma el ejemplo de la Catedral. Cinco arcos de piedra dividen la nave.

El interior de la iglesia es uno de los mejores del Cusco. Se dice que San Pedro a pesar de ser más pequeña que La Compañía, y menos imponente, no es de ninguna manera inferior en su tratamiento del espacio y del equilibrio. Ninguna otra iglesia de la ciudad incorpora mayor pureza en el diseño o mayor serenidad en el modo, cualidades que muchos atribuirán a la más deslumbrante iglesia barroca. Digno de atención es el arco toral sobre el que reposa el coro.

Entre los cuadros más famosos de San Pedro se encuentran los retratos de los fundadores del templo. El primer lienzo representa al obispo Mollinedo en edad avanzada, y en la parte superior se muestra su escudo de armas. El otro cuadro está dedicado a su sobrino, Andrés de Mollinedo.

En cuanto a las imágenes, destaca en el nicho central del presbiterio la Candelaria o Virgen Purificada, que recorre la ciudad del Cusco en la procesión del Corpus. En una ubicación superior, se halla la imagen de San Pedro. A ambos lados se encuentran San Pedro Nolasco y San Juan. También destacan la imagen de la Dolorosa y del Señor del Santo Sepulcro. Notable es el trabajo en plata del frontal del altar mayor.

Horario de misas: todos los días 6:30, 7:30, 8:00; sábados de 17:00 a 18:30; eventualmente domingos de 6:00 a 11:00 y de 17:00 a 18:00.


Iglesia de la Almudena

"Aviendo entrado a ser cura del hospital de los naturales de esta ciudad, reconocí que necesitaba de una Capilla en un barrio principal que llaman la chinpa, para que los días de fiesta y particularmente en tiempo de aguas oyesen en ella misa muchos feligreses que no podrían venir a oyrla a la Iglesia principal…". Andrés de Mollinedo.

Desde San Pedro se puede continuar el recorrido a pie por la calle Hospital. Esta zona es particularmente interesante por su arquitectura doméstica. Se trata de un barrio popular, en donde priman las construcciones de grandes ranchos que se proyectan hacia el fondo y son gobernadas por un gran patio al que suceden otros patios más pequeños. Estos "condominios" albergan a más de una familia.

Siguiendo la ruta se alcanza un puente, llamado de la Almudena, que marcaba el fin de la parroquia de San Pedro y el comienzo de la jurisdicción de los Betlemitas. En ese momento se ingresa al distrito de Santiago. Para llegar a la Plaza de la Almudena hay que subir una empinada cuesta. Es necesario tener cuidado, ya que la iglesia se encuentra al lado del cementerio y es una zona peligrosa. La plaza es muy agradable, pues se encuentra sombreada por árboles y luce la iglesia al fondo con su bellísimo campanario. Desde aquí, se tiene una linda vista del Cusco.

La historia
Ante los intentos del párroco del Hospital de Naturales, el licenciado Andrés de Mollinedo, por solucionar los problemas de delincuencia y falta de higiene en esta parte de la ciudad, el obispo del Cusco dispuso en 1683 que se construyera una iglesia desde donde se pudiera administrar el culto y poner orden.

Según investigaciones del historiador argentino Ramón Gutiérrez, la construcción fue costeada por el mismo párroco. El obispo Mollinedo, devoto de La Almudena en Madrid, decidió que la iglesia fuera dedicada a esta advocación, donó la imagen y además pidió ser enterrado allí. En la parte superior del altar central, debajo del Espíritu Santo, se halla una urna que lleva su monograma y guarda su corazón. Aquí yacen también los restos de su sobrino.

La llegada de los Betlemitas
En 1698 la administración de la iglesia recayó en la orden betlemítica, y en 1700 se les encomendó la edificación de un convento-hospital. La remodelación estuvo dirigida por los Mollinedo. También se construyó en las cercanías una escuela para infantes. En 1751 las autoridades ordenaron la edificación de una nueva iglesia por el estado de abandono en que ésta se encontraba. La construcción se inició en 1760. Lamentablemente, es muy poco lo queda de la primera decoración, ya que el terremoto de 1950 la dañó seriamente.

La Iglesia
La construcción de la Almudena estuvo también a cargo de Tomás Tuiru Túpac, como lo evidencian las diversas semejanzas con San Pedro. Estas se advierten de inmediato en el manejo de las proporciones y en el uso de columnas espirales coronadas por rosetones. La Virgen con el Niño ocupa el lugar central, y en los nichos laterales destaca la imagen de San Antonio de Padua.

El obispo Mollinedo era tan devoto de la Virgen de la Almudena que trajo una astilla de la imagen madrileña. Cuando Juan Tomás Tuiru Túpac comenzó a esculpir su réplica en el Cusco, pidió que se insertara en ella aquella astilla. Es muy poco lo que se puede ver de la escultura en la actualidad, pues está totalmente adornada y vestida. Es sorprendente el "hispanismo" alcanzado por Tuiru Túpac en esta obra, que muestra una influencia directa de la escuela barroca sevillana.

La Fiesta de la Almudena
El 8 de setiembre es el día central de la fiesta de la Almudena. Es una inmensa celebración que congrega una gran cantidad de devotos de todo el sur andino durante ocho días.

La Escuela Arte Taller
La parte del complejo de la Almudena que funcionaba antiguamente como hospital para enfermos mentales, ha sido convertida últimamente en un centro de restauración. Aquí funciona el taller del Instituto Nacional de Cultura del Cusco, que tiene a su cargo la conservación de las obras de arte de la ciudad, y también la Escuela Taller, un proyecto a cargo de la OEA y del Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI), que ofrece cursos avanzados para especialistas latinoamericanos en restauración. Vale la pena dar un paseo por las instalaciones del edificio, cuyo hermoso patio destaca por el artesonado de sus galerías. A la derecha se encuentra la cárcel de la ciudad.

Horario: La iglesia está abierta todos los días de 7 a 8 de la mañana en horas de misa.


Parroquia de Santiago
Tras unos ocho minutos de caminata desde la Almudena se llega a la plazoleta donde se encuentra la parroquia de Santiago. La construcción de su iglesia fue dispuesta por el virrey Toledo, entre los años de 1571 y 1572, con el fin de que sirviese como centro de una reducción de los indios del Contisuyo. Por eso fue dedicada al apóstol Santiago, guerrero de la evangelización.

Según dicen, el templo fue edificado sobre un andén. La iglesia fue totalmente destruida por el terremoto de 1650, pero el párroco logró reconstruirla con ayuda de los ayllus que habitaban el lugar. En 1950 se vio seriamente dañada por el terremoto de aquel año.

En la parte exterior, una gran cruz de piedra tallada recoge los nombres de los dieciseis donantes originales: el alcalde, el regidor y los comuneros indios. Además lleva la fecha de su construcción: 15 de julio de 1606. Es la llamada Cruz de Santiago, y su forma recuerda las cruces que usaban los caballeros de esa orden religioso-militar.

El Interior es más bien simple y hasta pobre, ya que la iglesia fue devastada por el terremoto de 1650. Se edificó con adobes y cuenta sólo con una torre. Su interior de nave única está adornado con altares barrocos de menor valor. Destaca el frontal de plata del altar mayor.

La parroquia guarda una de las imágenes más famosas del Cusco: el apóstol Santiago. El santo y su caballo marcan uno de los momentos cumbres de la fiesta del Corpus, cuando recorre la ciudad en procesión y los niños corren tratando de alcanzar a su caballo.

Horario: todos los días de 8 a 9 de la mañana; sábados y domingos a las 18:00.


Parroquia de Belén
"Belén es una de las obras más extraordinarias del Cusco, a la par que San Pedro y La Merced, un hecho que por lo general es pasado por alto, debido... a la superabundancia de riqueza arquitectónica que posee el Cusco". Harold Wethey, historiador norteamericano del arte, 1949.

Para llegar a la parroquia de Belén es necesario caminar apenas cinco minutos desde Santiago. La historia de esta iglesia es muy curiosa. Primero se llamó de "Los Santos Reyes", pero el nombre fue cambiado cuando recibió a la Virgen de Belén. La imagen apareció un día flotando en las costas peruanas, a la altura del puerto de San Miguel en Piura. Según narra la leyenda, la Virgen llevaba una nota en la que pedía ser llevada al Cusco. En la catedral existe un cuadro que representa esta historia.

La parroquia estuvo dedicada al recogimiento de mujeres mestizas; fue una de las más antiguas de la ciudad y también una de las iglesias de órdenes femeninas más grandes y lujosas del Cusco.

Se construyó en 1550. Cien años después el terremoto la trajo abajo. Se reconstruyó al mismo tiempo que San Pedro con la dirección del obispo Mollinedo y su sobrino. Sus escudos se encuentran en la parte superior de las puertas de entrada y también en el frontal del altar. Las paredes laterales del altar lucen dos grandes lienzos en donde se observa al obispo como donante en dos etapas de su vida.

Las semejanzas con San Pedro sugerirían que esta iglesia fue construida por Juan Tomás Tuiru Túpac. El investigador, además, llama la atención sobre las innegables similitudes entre ambos interiores.

La fachada es uno de los ejemplos de cómo se propagó el modelo impuesto de portada de la Catedral. Éste se halla reproducido aquí, aunque con variaciones, lo mismo que el diseño de las torres. En cuanto a la portada, el modelo es el mismo que el de San Pedro.

Su planta se dispone en una sola nave con siete vanos y un coro elevado. A los costados luce hermosos retablos barrocos. El altar mayor es quizá el más espectacular con su frontal de plata y con la imagen de la Virgen engalanada y cubierta de joyas. En los nichos laterales se admiran imágenes de diversos santos franciscanos.

Entre los cuadros destaca un inmenso lienzo en el presbiterio, en el cual se representa la aparición de la Virgen con el Niño a San José. A un costado aparece el donante, identificado como el sacerdote Martín Irure, secretario del obispo Mollinedo. También son notables los lienzos de "La Anunciación", "El Nacimiento", "La Circuncisión", "La Huida a Egipto" y "El Niño en medio de los Doctores", que se hallan en el muro del evangelio.

Los donantes
En general, éste es un fenómeno extendido en el Cusco. Desde la colonia, los donantes jugaron un papel importante en el culto. Era usual que la gente prominente y pudiente de la ciudad, entre los que se contaban también los caciques indios, encargaran obras de arte y las "firmaran", apareciendo retratados en la parte inferior de los cuadros. Actualmente ya no ocurre esto, pero sí es muy frecuente observar grandes nombres de los "donantes" contemporáneos en bancas, altares, espejos, así como en los trajes de los santos.

La fiesta de la Virgen de Belén
Se lleva a cabo el 6 de febrero. Durante toda la noche se acercan los devotos a rezarle y comunicarle sus pedidos. Para la ocasión, se viste a la imagen con sus mejores trajes. Se apagan las luces generales y sólo queda la Virgen iluminada por la tenue luz de las velas. Mientras tanto, afuera, en la plaza, corren las viandas y las bebidas pues los pedidos son numerosos y la noche es larga.

Horario: La iglesia está abierta todos los días de 7 a 12 del día, y por la tarde desde las 15:00 hasta las 18:00. Se puede visitar el templo sin restricción alguna.


Iglesia de Santa Ana
Llegar a Santa Ana toma un poco más de tiempo, por ello se recomienda ir en taxi. La iglesia se fundó en 1560 y se encuentra, precisamente, en uno de los puntos de ingreso al Cusco, por lo que la parroquia sirvió en muchas oportunidades para recibir a las autoridades que llegaban desde Lima. Desde aquí, en lo alto del cerro Carmenca, los viajeros eran recompensados con una excelente vista de la ciudad.

La Iglesia
Es muy sencilla, pues se trataba de una iglesia menor. Su torre y sus campanas son de un tamaño modesto y la iglesia cuenta con muy poca ornamentación. Pero pese a sus pequeñas dimensiones, Santa Ana albergaba incomparables joyas artísticas así como varias imágenes talladas por Juan Tomás Tuiru Túpac, entre las que se cuentan el Cristo Yacente que sale en la procesión de Viernes Santo, el Crucificado, la Virgen Dolorosa, Santa Ana, San Jerónimo y el Cristo que lleva la Cruz. Su principal tesoro lo constituyó la serie de cuadros de la procesión del Corpus, hoy en el Museo Arzobispal.

El culto al Señor del Cabildo
Este culto sigue atrayendo a muchos peregrinos que recorren largas distancias para visitar la imagen de Cristo cargando la cruz, que se encuentra en una breve hornacina pintada sobre el adobe. Según la historia recogida por Humberto Vidal, esta pintura se encontraba en uno de los muros de la cárcel del Cabildo, donde estuvo preso un pintor, quien iba a recibir la pena capital. La noche anterior a la ejecución de su sentencia decidió pintar al Señor, pero no pudo terminar la obra porque se quedó dormido. A la mañana siguiente, cuando despertó, vio que sus trazos estaban coloreados pero él no tenía pintura alguna. Ante el milagro, el pintor fue declarado inocente y, mucho tiempo después, el mural fue llevado a la iglesia de Santa Ana.

Horario: Todos los días de 6:00 a 8:00 y en las tardes a las 18:00.


La Iglesia de San Cristóbal

Para llegar a San Cristóbal se recomienda también tomar un taxi o caminar desde la Plaza de Armas, tomar Plateros y seguir por Saphi primero y luego por la cuesta de la Amargura. También se puede caminar por la cuesta del Almirante, seguir por Suecia y finalmente por Uriel García.

La iglesia se encuentra erigida sobre el cerro Colcampata, un antiguo andén que alberga un conjunto de hornacinas incaicas de fino acabado.
Es una edificación modesta, de adobe y piedra.

Según los estudios de Humberto Vidal la obra se hizo por iniciativa de Cristóbal Paullo, miembro de la nobleza inca y dueño de las tierras de Colcampata. La primera iglesia data de 1560. La construcción posterior es del siglo XVII y fue auspiciada por el obispo Mollinedo, cuyo escudo se encuentra sobre el dintel de la puerta de ingreso al campanario.

La iglesia es de una planta en forma de cruz latina y tiene una sola nave. Entre sus riquezas se encuentra el frontal de plata del altar mayor, que también cuenta con el escudo de Mollinedo. El púlpito, por cierto, fue regalo del obispo.

San Cristóbal, patrono del Cusco
Es la imagen más importante de la iglesia y se la atribuye al maestro indígena Melchor Guamán Maita, artífice de la fabulosa talla de San Sebastián que se encuentra en la iglesia del mismo nombre. Este San Cristóbal recorre calles y plazas durante la procesión del Corpus.


Iglesia de San Sebastián
Nadie que se interese por la historia del arte debe dejar de visitar esta magnífica iglesia del siglo XVII, adornada con cuadros del célebre pintor indígena Diego Quispe Tito. Se encuentra a sólo quince minutos de la ciudad. El distrito de San Sebastián se caracteriza por haber preservado un cierto aire tradicional, donde sobresalen sus callecitas angostas y empedradas, adornadas con diminutos balcones de un intenso azul.

La plaza
La iglesia domina la plaza de San Sebastián, a pesar de que sus dimensiones son pequeñas. Enmarcan el lugar la municipalidad y alguno que otro restaurante. En una esquina llama la atención un monumento dedicado a Quispe Tito.

La Iglesia
Fue fundada por orden del virrey Andrés Hurtado de Mendoza hacia 1560, en un lugar históricamente muy significativo, pues el 26 de abril de 1538 se llevó a cabo aquí la batalla de las Salinas, en la que se enfrentaron los ejércitos de Diego de Almagro contra los de Hernando y Gonzalo Pizarro, y que terminó con la vida del primero.

En honor de los caídos, y con el fin de enterrarlos dignamente, se mandó edificar una iglesia en el lugar que se llamó San Lázaro. Era muy simple, de adobes y sin mayores adornos, pero en el siglo XVII el obispo Mollinedo decidió levantar aquí un auténtico templo y asumió parte de los costos para convertir a la pequeña iglesia en este gran monumento artístico. Su monograma se encuentra grabado en la portada y en el frontal de plata del altar mayor.

La Fachada es de una excelente factura. Según se afirma, ésta se inspiró en la fachada de la Catedral pues sus dos torres tuvieron el mismo origen, aunque difieren en el uso de medias columnas corintias. Mientras la torre derecha data de 1664, la de la izquierda fue construida recién en 1799 y es una réplica de la primera, como ocurrió con muchas otras iglesias. La primera lleva las inscripciones del obispo, los sacerdotes y los nobles indígenas y el nombre del arquitecto, Manuel de Sahuarahua. El portal es de la segunda mitad del siglo XVII y muestra también una clara influencia de la catedral.

San Sebastián es una de las pocas iglesias indígenas con tres naves. Primero, sólo tuvo una, pero luego se le añadieron dos naves a cada lado. Según Wethey, la cantidad de rasgos comunes entre San Sebastián y la Catedral, sugieren que ambas iglesias pudieron haber sido construidas por los mismos arquitectos.

Para tener una buena idea de la estructura, resulta muy interesante observar la iglesia desde uno de sus costados. Sugerimos hacerlo desde su flanco derecho, donde se halla una bella cruz de piedra.


Diego Quispe Tito
Este pintor indígena, de origen noble, que se encuentra entre los grandes artistas nacionales, vivió y trabajó en San Sebastián. Aquí se encuentra la mayor cantidad de sus cuadros y, por cierto, los más importantes: las series de San Juan Bautista, San Lázaro y del patrono San Sebastián.

Según los esposos Mesa, estudiosos de la pintura cusqueña, Quispe Tito fue un pintor de pueblo, cuyas excepcionales habilidades llegaron a transformar la pintura cusqueña. Con él y sus paisajes con flores, ríos y cerros se impuso la influencia flamenca. Su primera serie de cuadros, y la más importante, es la de San Juan Bautista, que está firmada. Luego están los lienzos sobre el martirio de San Sebastián, también firmados, los lienzos sobre la pasión de Cristo, los Doctores de la iglesia, la Infancia de Cristo y una magnífica serie de paisajes.

Horario: Si se quiere visitar la iglesia, es necesario iniciar el recorrido muy temprano en la mañana, pues en días laborables el templo se encuentra abierto sólo en horario de misa, entre las 7.00 y las 8:30 de la mañana o también en la tarde entre las 18:00 y las 20:00.


La Iglesia San Jerónimo
La iglesia de San Jerónimo fue planeada primero como ermita. De acuerdo a las investigaciones de Pablo Macera, aquí vivió parte de la elite indígena que buscó demostrar su poder y su prestigio a través de la construcción de este magnífico templo.

Según Wethey, su arquitectura guarda todavía rasgos del siglo XVI. La fachada, por ejemplo, es de estilo renacentista. Está compuesta por tres arcos y un balcón en la parte superior. Destaca también la espadaña, que le confiere al templo una dimensión mayor.

La advocación principal es San Jerónimo. La iglesia se encuentra adornada con pintura mural, y su estado de conservación es muy malo. Las mejores pinturas son las del arco toral, que son también las más antiguas. Uno de los orgullos de la iglesia son sus siete espléndidos altares barrocos.

Horario: Las misas todos los días de 5.00 a 8.00 de la mañana, y cada jueves a las 6.30 de la tarde hay adoración al Santísimo. Termina la adoración con una misa.


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